jueves, 17 de septiembre de 2009

craving a burger


Casi todas las ideas para escribir me nacen mientras como o mientras me baño, así que siempre tengo las manos o sucias o mojadas. De no ser así, me las sueño. Mis sueños son de dos tipos: informativos o premonitorios. Por un lado constantemente hago comidas en los sueños, me invento una receta, la comparto con alguien; cuando me despierto la tengo viva y la escribo, por lo que me toca mantener una libreta al lado de la cama, aunque sin café es duro. Los premonitorios son más raros, pero cuando me sueño algo que va a pasar, tarde o temperano pasa; aunque no siempre son explícitos, cuando se cumplen lo siento. Siento dejá vu mucho mucho mucho, y es creepy, pero me hace feliz.

Mientras escribo esto hay frente a mí un plato vacío. Está untado y grasosito, deli. Mi apartamento se lleno del humo de la parrilla en la que cociné una hamburguesita especialmente deliciosa. La idea culinaria de hoy surgió en la ducha. Tenía una bandeja de carne molida descongelando y aunque me gusta la salsa bolognesa, ayer había comido. No importa cuán deliciosa sea la carne seca, le tengo susto; eso que lo haga un paisa y ojalá con fríjoles. No hago albóndigas, me las sueño junto con el "príncipe azul", por lo que están vedadas de mi repertorio culinario hasta que se llene ese vacío. ¿Que quedaba? Una hamburguesa. seguida de una serie de epifanías:
Me gustan mucho las hamburguesas que sirven en el corral y no sé como durantye mis infinitas dietas las evado. Una corralita, o una corral son pecados necesarios en la vida y no cuesta mucho encontrar quién lo acompañe a uno a comerse una. Nunca, eso sí, me como una hamurguesa del corral sola: descartado el almuerzo en el corral. También, admito, me gustan las del burger king, que no en vano es rey, pero sobre todo, de los anillos de cebolla. Y me gustan las coronitas, y qué. Odio las de macdonalds mucho antes de supersize-me y solo admito comérmelas cuando estoy borracha, cosa que hace mucho no pasa. Cuando estudiaba cocina solía tener un cómplice que me llevaba en su carro luego de tres supersized vodka cranberries o un Jaegerbomb (una vaina tenaz que tiene jaegermeister, redbull y alcohol genperico) -y seguramente algo más- a comerme una hamburguesa de macdonalds y siempre me ponía muy triste al final porque no era hamburguesa grasosa, ni sabrosa que me estaba imaginando (los que me conoce saben de mi premisa FAT MEANS FLAVOR). Luego me fui a mi dinner favorito y descubrí que la hamburguesa debe ser gruesa, que hay que ponerle buen queso y cebollas casi quemadas, salsa ranch... mmmmmmmmmmm el sitio, el Eveready (como las pilas) es sin duda un lugar al que llevaría a mi príncipe azul en un peregrinaje de recogimiento de mis pasos; ahí sirven la misma hamburguesa a las 7am a las 4am, a las 3pm. 24 horas para saborear. Nunca más me comeré una hamburguesa en presto, porque me intoxiqué y gracias a eso mi abuelo paterno me puso una vez en una dieta hedionda de agua de panela y papa asada SIN SAL que me marcó de por vida.
En Bogotá dicen que la hamburguesa de la bagatelle es buena, la de the place era genial -no sé si eso exista todavía- tenían unas mini delis (me estaba comiendo una mini con mi mamá y mi hermano cuando nos contó que venía una hermanita en camino, por lo que nos habían llevado a un sitio especial) y sepan, sin miedo a que me caigan encima que la de la hamurguesería es fea y seca (y aunque preguntan el término, según dicen ellos, deben cocinar la carne hasta un cierto grado por salubridad, cosa que me ofende, porque no me imagino de dónde sacan la carne para que tengan ese miedo latente). Una última epifanía del ingenio culinario colombiano: una hamburguesa entre arepas con queso que me comí en un sitio en Pereira. WOW. WOW. Es una sustitución digna de estrella michelín.

Y en cuanto a cocinar una hamburguesa, una vez infamamente molimos un poco de carne Kobe e hicimos una hamburguesa gourmet con otros cómplices tan dados a esa ñoñez como yo(copiando a un chef avión que las vende en NYC a 100 dólaresa piece) . Le pusimos un queso añejo ridículo que nos robamos... hongos silvestres, salsa bbq hecha por nostros... mejor dicho, una creación de horas. Es sin duda la mejor hamburguesa que me comí hasta hoy, pero tengo tantas imaginadas que no puedo decir del mundo. Sueño con comerme una en el spotted pig y tal vez la muy cara de Bouloud, porque la hamburguesa es perfección, y hay que probar muchas en la vida. Hoy decidí mezclar esa carne molida que flotaba entre agua en mi lavaplatos con una cebolla cortada finamente, con tomillo, paprika, humo líquido, sal y mucha pimienta, ponerla sobre mi parrilla engrasada y proceder a asarla bien por fuera; le puse unos champiñones salteados y unas cebollas casi quemadas, y por último un queso provolone cortesía de Carulla. Tosté el pan, hice unas papas (hamburguesa sin papas o anillos es SACRILEGIO) y le puse tomate cortado delgado - delgado tipo Mariana Perdomo comiendo queso- y suero costeño. Quedó muy bien, esta noche figuró caldito con manzana.

Me gusta entonces, la hamburguesa gordita y grasosa (no me gusta la salsa de tomate, tara o no, no me ofrezcan). El suero costeño con todo, hasta con los huevos pericos queda delicioso, pero tal vez su mejor sabor esté en dos platos que amo: en el puré de papas y en la pannacota. Las zucaritas y los rice krispis con azúcar y banano casi verde, el cacao sampaka tipo alicia en el país de las maravillas, el olor a lluvia que hay en este momento en mi terraza y la voz de Cerati mientras escribo. Y qué bueno un tinto tibio.

Odio, relacionando con el tema d ela hamburguesa, las lonchitas de algo parecido a queso, los pepinillos, la salsa de tomate y los dispensadores de mayonesa- la mayonesa me gusta pero no me la puedo comer cuando sale de esos adefesios-. La cocacola light, la cerveza caliente, la leche en vaso, copa, taza o tetero.
Y por último, detesto el timbre de mierda que tienen los vecinos del edificiofdel frente para que les abran el garaje (es ofensivo oirlo di tu 5am) y que retumba gracias al eco en mi ventana.

Me cumplí el antojo, a ver que sigue.


miércoles, 16 de septiembre de 2009

mañas y costumbres cotidianas (nostalgia por lo perdido)


Yo siempre me como los sándwiches por los bordes, porque pienso que los bordes son lo peor del pan y en el centro está lo mejorcito que tiene el sándwich. Es una maña. Y tengo miles. Me sirvo el tinto y lo dejo enfriar, me lo tomo semifrío, o sea, tibio y en mil sorbos (nunca me sirvo un tinto si no dispongo de 20 minutos). Cuando tengo ansiedad busco dos cosas: snickers de los grandes (me puedo comer varios en una sola sentada) o ponqué ramo de coco (al que también porcedo a quitarle los bordes "quemados"). Tomo cocacola y fumo como una bestia cuando estoy bloqueda y no puedo escribir (no me sirve nada distinto a la cocacola, a menos que sea de noche y tenga a la mano un litro de Grey Goose o una cerveza helada). La chocolatina jet solo me la puedo comer por pastillas bien cortadas, una por una (aunque entera entre pan de 100...) y el helado me gusta reposado, blandito, cuando ha dejado de ser helado en el más estricto sentido de la palabra. Cuando cocino no uso medidas, por lo que soy mejor con la cocina que con la pastelería; pruebo con el dedo y siempre tengo sal, azúcar, balsámico y pimientas de distintos colores al alcance de la mano. Odio el huevo frito con la yema dura y la carne que se pasa de término medio. La gente que deja los gordos de la carne en el plato me ofende (como diría un caleño, comete un pollo). Me molesta el hígado de res, pero los de los demás animales, ojalá salteaditos en mantequilla y con cognac o whisky, me matan. No hay nada más sexy que un tomate maduro con sal gruesa o un espárrago y nada más horrendo que un pepino relleno. Mañas y costumbres.

Hoy comí dos cosas muy clásicas en el mundo: un PB&J, un sándwich de mantequilla de maní JIFF (que no tenía desde que vivía con Suzanne en Poughkeepsie) y mermelada fruco de mora. No me comía uno de esos emparedados desde hace tiempos, por lo que sonreí. Es una combianción que aun me sorprende. Quien la haya descubierto (y me sospecho que fue un soldado, porque en tiempos de guerra es que se conoce la recursividad culinaria), es un duro.
Por otro lado me comí un huevo duro entre otro sándwich (recurrente en el día). El huevo es uno de esos ingredientes que es repulsivo y magnífico a la vez. Tengo épocas muy largas en las que no puedo ni verlo y otras que por el contrario, me salva de unos episodios de hambre muy bravos.
El ingrediente para el huevo es una buena sal y una mostaza. Clásico.

Invento culinario del día (de ayer porque hoy no cociné sino recalenté, tratando de recuperar el computador): dientes de ajo con tomillo, cebollita picada, hongos crimini, una pechuga hervida un par de minutos, todo salteadito en aceite de oliva. Luego lo pongo sobre pan pita con suero costeño y mucha piemienta fresca. Quedó BOMBI.

Me gusta: Italia. Vi un episodio entero de Food porn cortesía de Bourdain. Sardinia. Además de la comida espectacular, ese hombre estaba de morir. Salió con su hijita en vestido de niña, con su mujer que es lo más italiano posible, y sentado comiendo verdaderos manjares: un prosciutto generosamente grasoso y una variedad envidianle de carnes curadas, una multitud de quesos de cabra frescos y un pecorino de oveja partod con cuchillo de viuda negra italiana, una miel que de solo verla da ganas de empalagarse con ricotta de minutos de fabricación, pastas enrolladas a mano, cabrito a la brasa, cochinillo desinflado, tripas y hasta un conejito blanco (como diría mi papá: "cuando eras chiquita te enfurecía que pidiera conejito blanco, pero algún día..."). Italia sin duda es un paraíso culinario y debo abrir una cuenta de ahorros destinada a pasar una temporada considerable comiendo por allá. NOTE TO SELF.

No me gusta. Bueno, pues me desahogo contra los malditos virus que se meten en los computadores. Llevo 3 días víctima de un ataque cibernético que me hizo perder todas mis fotos de mi comida (solo me queda facebook, o sea, nada) mis registros de clases y mis eventos y algunas ideas que tenía guardadas para desarrollarlas y 400 canciones. Odio ver mensajes amistosos de Microsoft cuando estoy a punto de arrancarme los pelos y tengo tos de fumadora nerviosa. Odio que el lenguaje sea vago y que uno sienta que si selecciona la opción equivocada se viene el acabose. Siempre me acuerdo de un episodio de sex and the city en que a Carrie se le apaga su MAC y le sale un sad mac. tengo terror, aunque en pc no haya tal de esa carita con ojos hechos de signos más. Es más diabólico que los payasos, y eso es mucho decir.

Hoy salieron las quesadillas en televisión. Nunca había visto tan poca desteza para armarse una simple queca, para cortar un queso brie, para rellenar. Mi receta es magnífica pero fue muy muy muy mal interpretada. Mi maña con las quesadillas es poner queso en toda la superfice de la tortilla con la esperanza, tal vez tan mía como la de comerme primero los bordes del sándwich de que la quesadilla quede gordita y no me sepa a harina. Mañas.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Popurrí 1: acidez de lenguaje y recuerdos que traen más recuerdos


Paréntesis: Fecha nefasta. Me acuerdo vívidamente del 11 de septiembre de 2001, todavía una alumna de los Andes, y me sigue pareciendo surreal lo que pasó. Tal vez lo peor de todo para mí fue ver en vivo, con un morbo que aborrezco, cómo todo sucedía. Me acuerdo que cuando prendí la tele y repetían en loop la estrellada del primer avión, y cuando el segundo se estrelló parecía que los directores de noticias se empeñaban en repetir ese primer impacto. Y como dicen las mamás... ahí fue Troya, porque la repetición no era tal. Al ir a ground zero cuando NY me acogió, sentía aun ese humo gris, ese mugre, esa tristeza profunda de una ciudad que cayó en circunstancias verdaderamente surreales.
I love NYC. Y Dios bendiga a las víctimas.

El minuto de ayer: Mi primera revelación del día se da en forma de una quesadilla. Decidí hacer un postre (o tentempié de sabores dudosamente dulces) realmente distinto, y en verdad es otro sabor del cielo. Ingredientes: Para el relleno, queso brie en lonjas -lo pueden congelar un par de minutos antes para que no se funda, aunque la textura del queso fundido y cremoso es marvelous-, nectarinas con la piel y en medialunas, cebollín -que pueden reemplazar por canela o chile-, azúcar morena/o (la contriversia linguística me molesta, igual cada cual lo dice/ escribe como más le suena. Por supuesto, tortillas (que no sean bimbo que saben a papel). Salsa express: miel, jugo de limón y ralladura. Para decorar: uvas sin semilla o con semilla. Naranjas en rodajas, coco. como dirían los gringos: tropical.

Al terminar de grabar un minuto en una hora, llega el tasting. Los camarógrafos se rapan los triángulos de quesadilla, y alguien va a la nevera por el resto del queso que hay que guardar por si el MR. la caga. El coordinador define el queso Brie: queso con sabor a jabón. Yo me rio y anoto (ahora cargo cuaderno de impresiones como buena geek que soy).

Mientras sigue la espera para que el Mr. diga sus líneas que escribí para él hace unos días y que él alegremente no se molestó en leer (me abruma su profunda fe en su talento, porque tiene solo dos sonrisas posudas, una de guasón - a lo Heath Ledger-, y una tipo perrito -con un labio caído más que tibio- y cero habilidad para leer una frase con comas como nos enseñaba Amparito en el colegio, ¡¡¡sin BAJAR LA VOZ!!!) leo el libro de la ISODIETA. Lo puedo describir en una expresión que también anoté: Spanglish en negritas.

El Mr. es un dedito parado burdo. Un moron (inserto un acento de gringo gomelo con buen acento largo en MO). No puede vocalizar palabras tan elementales como para, lo que hace muy difícil que me quede sentada... me voy para el set de una joya de la tele colombiana, El Lavadero. Y ahí prendo mi IPOD--- suena, I still haven't found what I'm looking for, y la verdad en lo que pienso es en el talento.

Luego suena Dean Martin, That's amore! y me transporto a una escena de película relacionada con comida (esa es mi vida): Bye Bye Love, una película de Rob Reiner (una especie de Corín tellado del romatic comedy). Uno de los protagonistas sale en una cita con Janine Garofalo a un restaurante tan italiano como el de la Dama y el Vagabundo. Y la señora es un poco esquizofrénica... como si estuviera frente a una carta de un restaurante de Leo Katz (o sea mi infierno de 15 páginas) no puede decidirse. La pregunta es qué comer. Desfilan platos y platos, y el pobre hombre estupefacto espera, frente a su clara elección, una pasta con albóndigas, sólo para tener que cedérsela a la dama luego de miles de platos que ha devuelto a la cocina. Ella hunde su tenedor en el espaguetti y sus ojos se abren como si tuviera una epifanía culinaria de proporciones épicas, tipo Ego en Ratatouille. Pienso: Cuando yo me enamore, necesito un tipo capaz de cederme su plato, o al menos compartir ese hilo de espaguetti como Tramp lo hizo con la hasta entonces odiosa perrita/ dama. Y ojalá me enamore con una canciónde fondo tipo Dean Martin o una gloriosa Tarantela. Yo diría entonces como sabiamente dijo Juno: You're the cheese to my Macarroni.

Como pueden ver, el minuto Carulla/ pomona estimula mis pensamientos al infinito... yo me aburro así que de ahora en adelante traigo un IPOD, lo pongo en random, anoto lo que oigo (hay poesía en todo, y me viene a la mente America beauty).Escribí 15 ideas para la filmación siguiente, tema helados. Chanfle, como me gustan. Dippin dots, semifredos, cono de macdonald's, helado de crepes, gelatto italiano.

Suena Time de Tom Waits y lloro internamente por dos razones; esa canción me parte y este imbécil no logra despedirse sin cagarla. Sonrisa de perro.

Me gusta: el helado. Los churros (de comer, hace mil años que no digo churro en ese sentido bogotano, peor me cae que volveré a decirlo). Las albóndigas de Tramp, la tarantela, Julieta Venegas diciendo "ojalá el tiempo sirva de algo". Los chocobreaks semiderretidos de bolsillo en día caliente bogotano (es como el fetiche de Mariana con los chitos), los flashbacks con olor a guayaba de los tripis que recordé en una conversación ayer y mi café colombiano en la cama mientras escribo esto.

No me gusta: la sonrisa de perro. Que los demás crean que mi tiempo no vale, que alguien que se dice chef no sepa enrollar un burrito (ni qué decir de la historia tierna de porqué un burrito es un burrito, por la similitud de su doblez con la oreja'e burro), las aceitunas en ese líquido salmueroso y avinagrado, el calor tibio en la cama, el flavor wave turbo (no creo en tanta maravilla ni en la sonrisa de Mario Brakus, aka Mr T, ni en la gente parada frente a un milagro, si ni siquiera sabe prender y usar una sartén ni ha tenido que lavar una que se le haya quemado totalmente... qué pegote).

Odio: el paso del tiempo, el mal uso del tiempo, la estupidez. Tengo cero tolerancia, aunque cada vez más, el lenguaje me de para acidificar esa intolerancia y ser rabona mientras sonrío.





miércoles, 9 de septiembre de 2009

Este blog se vuelve activo. Consideraciones del día


He intentado huirle a este blog, pero me confieso adicta a los blogs, en especial a los de cocina, en donde me inspiro y me imagino miles de recetas, tips, ideas para clases o para mi cocina cotidiana. Así que sucumbo y espero mantenerlo al día. Lo hago por varias razones, pero en especial porque quiero compartir mis recetas y mis experiencias con la cocina y en la vida. Gracias a mi cámara me he dedicado a capturar platos que hago porque sí y por dinero (suena re mal, pero qué privilegio es que me paguen por cocinar) y me puede ayudar de verdad a complementar este espacio.


Habrá otras entradas personales, porque yo soy un ser muy muy emocional y registro demasiadas cosas al mismo tiempo, y todas esas cosas me construyen. Así sin más, empiezo esta aventura.


Día de hoy: prep para el minuto carulla (dicho sea de paso hay mucho trabajo detrás de ese texto mal leído que llega a sus pantallas, y yo hago una buena parte). Hice en la mañana fríjoles, pasta, arroz, una serie de picadas de ajo, cebolla, puerro, hongos, y por la tarde unos desastrosos brownies que invadieron en su crecida el piso de mi horno y por supuesto llenaron de humo el apartamento que ya de por sí es caliente. Pero bueno, muchas velas de colores, como diría Mabe. Por eso no soy pastelera.


Receta del día, que fue mi almuerzo: pechuga de pollo abierta a lo ancho -para que se cocine rápido porque tengo hambre- con refisal (generosa porque cada día sala menos) condimento de mesquita y ají, salteada con cebolla en anillos y tomillo que para mí es como la sal. Lo pongo sobre tostadas integrales con cogollos de tudela, tomate larga vida, queso sabana y, ¡listo! (como diría un personaje falso o medio falso, to be fair o menos rabona). ¡Hay, las manos torpes! (estoy viéndolas a las 650pm, hint). Pero el platico se ve lindo.

Reemplacen la mesquita por humo líquido, páprika, yacaré o pimienta roja molida o pura pimienta (por favor no de esa molida insípida). Y si no tienen que usar refisal, benditos sean.

De tomar, simplemente agua con limones amarillos, que como muchas de mis obsesiones, son parte del cielo, mi cielo (atún, chocolate, pato, tomillo, cordero, limón, granadilla, crema... so on so on).


El tip del día: cuando una receta dice que va a cercer, créanle. No llenen el molde más de 2/3. Yo lo sé y a veces soy tan bestia que no le creo, y el que sufre es el horno y mi paciencia.


Para terminar

Me gusta: limones amarillos, muchos limones amarillos, aunque tiuenen mil pepas huelen perfecto. Tomar café a las 9 am en mi terraza nueva, llena de sol y de hierbas (amo mi albahaca morada). Twilight. Sí me encanta esa vaina, y al que no le guste, que no lo lea ni lo vea, yo lo amo. Escribir en la cama con un lucky stricke y con el Itunes en ramdom (siempre que haya Tom Waits y reggaetón). El olor que emana mi slow cooker de Le creuset cuando braseo, los cupcakes, las granadillas, el viento. Vicente aruñándome la cara (me reconoce y yo me derrito).


Odio: la estupidez de la gente que le cree a Uribe, las tirantas (sí es una moda hedionda y sólo es cute para los bebés), la falta de respuesta de los emails (porque hay mucha gente que lo ignora a uno y en este mundo vertiginoso e interconectado al segundo, en donde vemos morir a alguien en vivo, eso es pereza), la puta dislexia que me embarga siempre y que me obliga a releer aun más que mi inseguridad.


Odio, es más, quisiera castrar a los manes que se atreven a pegarle a una mujer (aun si la canción de la lupita me gusta): cobardes de mierda, la soledad es llevadera no sean malparidos. He dicho. Sí esto es personal y hay un maldito desgraciado que está muy lejos pero al que le mando toda mi mala energía.


links de interés:

http://www.whatgeekseat.com/ (I am one, of course)

http://www.luxirare.com/ (es una página que leo freéticamente porque en secreto quisiera ser como la autora)


Vendrá mucho más.

martes, 30 de diciembre de 2008

A year in retrospective


Toy nostálgica. Con ganas de revivir, hacer listas y quemar fantasmas. Pedir deseos, soñar y distraer el insomnio del año que queda encima. año de bebés y de morado, no demorado... muy flash. Muy bonito, mucho libro, mucha prensa, muchos planes.

Me gustan: las manos de los bebés, el sonido del mar (ya casi), el olor de la lluvia (lo extraño en esta sequía), mi celu morado, el pavo, katie perry, kanye west, el plastique, dr house, los buñuelos, el olor a bronceador, el helado de vainilla light, la tele chiquita, el wii fit, los amigos, el inglesito de los tudors y tanta peli cursi (es un sexo). sigo luego.

miércoles, 16 de julio de 2008

Casi un año más tarde---


Casi un añito...


Antonio vuelve a estar en el panorama, esta vez porque ya vino a Colombia, grabó un programa y nos enteramos muy tarde para perseguirlo como groopies.... Me da pesar. Me enteré de esta noticia en un blog... y me conmoví demasiado. Ha sido compatrtido el link con los que deben leerlo. Y ya. Qúé bueno que haya creído en Colombia. Yo sigo creyendo en él. Es sexy.


Ha pasado un año en que he tenido mucho que decir, y no lo he dicho. Dice una guisi-canción, que hay algo que te quiero decir y no me animo... hoy me animé. En este año aunque no he escrito blog, he escrito mucho. Incluso un libro. Y me siento feliz, aunque "rest-less", porque me hallo cada día más como chef y me falta un espacio para ponerme el sueco, sudar, pelear y disfrutar del rush de adrenalina. Cocina para uno me guía en mi voz.


Cosas que me gustan hoy: Feist, wii (dejé la tara video juego y no no compatible de lado), los higos con helado, un lucky strike después de almuerzo, cocinar con vela despacio (un nuevo take al movimiento slow food), imaginarme mi apartamento, y ver llover... oler la lluvia.


No puedo aun con la/ el yoga, con la mentira, las excusas, las aceitunas, el fraude de identidad, el olor del vinagre crudo y puro, Harry Sasson, los italianos con delirios de grandeza, la indiferencias de los que se llaman cristianos, el mundo en contra de la cafeína, Naty Botero, bizarre foods.

Espero: Wii fit. Dr House. Batman. Kung fu panda en DVD y un muñequito de PO. Mi restaurante. Viajar. cupcakes. vicentico.
Será otra noche.

martes, 21 de agosto de 2007

Anthony Bourdain en Bogotá

Vino Antonio, y trajo, además de su UBER SEXY persona varias reflexiones sobre comida.

Fue sencillamente espectacular volver a ver a ese hombre que combina dos cosas que yo escogí en momentos de mi vida, que además es un sexo total, inteligente, ex heroinómano... chef, irónico sarcástico, honesto, mejor dicho, THE ONE. Y además poderlo ver hablar sobre él mismo, sobre cocina, sobre viajes, sobre amigos, y hasta sobre su hija (fue una ternura todo lo del MONDONGO, y la insistencia en contra de la chatarra). Aparte, no nos digamos mentiras, el tipo podía entender un ajiaco, hablar de él y decir that's fucking good con una propiedad casi orgásmica. Me fascinó, me reafirmó y me dejó varias cosas.

Su charla de esta noche me recarga de energías en su crudeza sobre mi profesión, porque defiende también unos ideales que yo me he hecho en mi cabeza a lo largo de este camino de cocinera en ejercicio. La idea principal que me atrae es la de la experiencia de la comida más que una pureza inexistente, y esa idea permite queuno crea que es un profesional de la comida en múltiples ámbitos... incluso lejos de un fogón enenano y de una "cocina del tamaño de un submarino". Lo que enfatiza acertadamente -a mi juicio- Bourdain es en efecto la relevancia de un ambiente, de una compañía, de un mood, más que de la perfección gastronómica. Pienso entonces, inevitablemente porque soy SOFTY, en mis amigos, en mi familia, en el del complicado relationship status: he compartido comidas desde una empanada de lechona hasta un atún con costra de jengibre pasando por comida en la calle, por waferjet, por ravioli de tarro, sopa grumosa, sánduche en la calle pizza trasnochada con guayabo... tantas comidas memorables, tantos perfect meals en su momento. Y overall, creo que he tenido gran suerte en haber experimentado comidas que se han grabado en mi memoria y que puedo enumerar con varios de mis sentidos, con mi cabeza y el corazón. Me imagino calles, personas, canciones, lugares... y comida. Soy afortunada, porque la percepción de la comida así, tal cual, me pone, en efecto, un pasito más cercana a lo que para mí es el cielo.
Puede ser que la vida sea dura, pero se ha encargado de mostrarme un camino en el que puedo combinar mis pasiones, compartir el disfrute, y comer, oler, palpar, cocinar para otros y ver cómo reaccionan, viajar, odiar y decir lo que pienso de todo. Estoy feliz. Anthony me hizo reirme de la vida, aun en momentos oscuros.

viernes, 13 de julio de 2007

YESSSSSSSSSSSSSSSSSSS

Harry IS BACK.

Varios...

Ok, varias cosas por comentar en esta semana... días difíciles, poca comida, mucho libro de cocina (hay que cuidarse del hastío) y varias cuentas regresivas:

Ver Ratatouille, y sentir que todo el mundo puede ahora sí entender qué tipo de epifanía puede producir la comida, ese retroceso a la infancia que me obsesiona hecho imagen perfecta, los chistes internos de cocineros, que me llegan al alma (el vino más caro, la afilada de los cuchillos de Colette, la hermosa reformulación del Ratatouille: rodajas, cómo no haberlo pensado antes??????) Y el tierno comentario de mi ídolo (pronto te veré Bourdain), quien además escribe en el blod de Michael Ruhlman que es papá y lo ha enternecido (hay hasta una foto). Reproduzco ese comentario de bourdain, porque es brillante:
"I think it's quite simply the best food movie ever made,” Tony wrote today in an email. “The best restaurant movie ever made--the best chef movie. The tiny details are astonishing: The faded burns on the cooks' wrists. The "personal histories" of the cooks...the attention paid to the food...And the Anton Ego ratatouille epiphany hit me like a punch in the chest--literally breathtaking. I saw it in a theater entirely full with adults--and the reaction to that moment was what movie making was once--a long time ago--all about: Audible surprise, delight, awe and even a measure of enlightenment. I am hugely and disproportionately proud that my miniscule contribution (if any) early early in the project's development led to a "thank you" in the credits. Amazing how much they got "right."

Ahora lo siguiente. No despacho a Remy, ni a tony... porque francamente me dan fortaleza de mi escogencia profesional hoy, en los peores momentos, en los que estoy tan exiliada como la tierna ratica.

Llega Harry Potter en doble partida, para que la segunda porción del año sea mágica (Y ojalá mejor para mí... porque francamente... ha sido DURO). Esta noche, esta noche esta noche... HArry.

Y con eso, mis reflexiones se llenan de infancia... estoy con nostalgia, como siempre y quisiera comer esas cosas que me mataban de niña: un platillo de crem helado y unas galletas con bonchis, unos gudis (con ellos soy feliz)...aunque también valga decir, estoy emputada con la nostalgia de algunas personas, como mis compañeros de colegio (no todos) que decidieron abogar por una reunión en Suiza, como si acá no se pudiera uno reunir, emborrachar y tener la misma epifanía de Remy al comerse una mazorca. Protesto. Me imagino, y la tendré con aquellos que quieran tenerla acá (mis leidis y los susodichos, entre otros)...

martes, 3 de julio de 2007

Con ojos de niño



De vacaciones por la tierra... Han pasado los días, consumida por el libro de cocina. Pero todo está mejor. Me consume a veces, muchas veces, la nostalgia. Pero este tiempo de "vacaciones" me ha servido para pensar en más que sol y diversión. Se viene el grado de Mari, y con él, una oportunidad de crear. Prepararé un gravlax con hinojo, unas canastas de masa Phyllo con pato confit, unas tartaletas de cebolla con huevitos de codorniz fritos, unos Portobelloes rellenos, unos raviolis rellenos de camarón con salsa de langosta, los rollitos de plátano maduro y jamón serrano... otros más que he pensado sin materializar necesariamente. En todo caso, aunque hay nostalgia, hay pensamiento. Otro dato: estando en dieta es muy jodido reformular. Pero todos aportan su granito de arena. Mi papá con sus locuras(automáticas) me da una idea intersante: una sobrebarriga confitada con una lasaña de papas chorriadas... es brillante. Crear y crear, abandonarse... y esta semana, como dicen las abuelitas, si Dios me da vida, ir a ver a Remy, la ratica, cocinando platillos maravillosos en la cocina virtual más linda del mundo. Qué bonito es ver esa cocina con ojos de niño. Me produce una sonrisa.

Espero poder empezar las maniáticas listas de lo que me acuerdo. De vuelta a la dura realidad: terminar el libro. Y probar las recetas. Espero encontrar mis ratones de laboratorio.